Noticias12 de diciembre de 2021

La disfagia un trastorno que se tiene que visibilizar

Hoy, 12 de diciembre, se celebra el Día Mundial de la Disfagia. Se trata de la alteración en la deglución de los elementos líquidos y/o sólidos; es decir, es la dificultad para tragar, ya sea los líquidos (incluyendo la saliva) o los sólidos como la comida o las pastillas. Es un trastorno muy común en el ámbito de la geriatría, puesto que puerto darse como un signo más del envejecimiento, donde hablaríamos de presbifàgia, o de una consecuencia de enfermedades neurológicas (ictus, Alzheimer, Parkinson…) u otras enfermedades como puede ser un tumor.

Pero antes de adentrarnos en este tema con más profundidad, gracias a las instrucciones de Imma Ficapal, terapeuta ocupacional de l’Hospital de Sant Andreu, primero es necesario entender qué es la deglución. La deglución consiste en el paso de la comida o del beber desde la boca hasta el estómago. Es una actividad neuromuscular muy compleja, en la que intervienen más de 50 pares de músculos y nervios. Una alteración en este proceso nos puede provocar disfagia.

Cuando hablamos de disfagia tenemos que tener siempre muy presente dos términos clave: eficacia y seguridad. La primera, porque lo que comemos o bebemos tiene que ser suficiente para asegurar una buena hidratación y nutrición, imposible, a veces, por la dificultad para tragar. Y, por otro lado, la seguridad, puesto que la dificultad al tragar puede provocar problemas que lleven a sufrir broncoaspiracions e infecciones respiratorias muy graves.

Cómo podemos identificar la disfagia?

 La disfagia muestra algunos síntomas que permiten la identificación del problema.

  • Tos y ahogos frecuentes.
  • Dificultad al mover la comida en la boca o dificultad en la masticación.
  • Comer más despacio de como lo hacía antes.
  • Dificultad para controlar la saliva, o bien lo babeo.
  • Dificultad al tragar o la necesidad de hacerlo en varios intentos.
  • Quedan restos de comida en la boca después de las comidas.
  • Rechazo de algunos alimentos que antes comía correctamente.
  • Pérdida de peso.
  • Infecciones respiratorias de repetición.

Una vez conocemos la existencia de la disfagia, que se tiene que hacer?

 En este punto, es muy importante que todo el equipo, el usuario y la familia estén informados de qué grado de disfagia sufre y de cómo podemos evitar las complicaciones:

  1. Hay que asegurar que la persona está bien despierta/reactiva y bien sentada cuando se empieza a comer. En caso contrario, estimular a la persona para que esté despierta y pedir ayuda para incorporarla correctamente. Si no nos es posible, posponer la comida.
    2. Evitar las distracciones durante la comida: apagar la TV, ambiente tranquilo, evitar las prisas durante la comida.
  2. Revisar la boca: que no tenga llagas u hongos, estado de los dientes (que no haya dientes en mal estado que puedan provocar dolor) o que la prótesis dental se ajuste correctamente.
  3. Valorar qué utensilios podemos disponer para que a la persona le sea más fácil y seguro comer o beber: vaso de disfagia o de boca ancha, cubiertos adaptados.
  4. Modificar la consistencia de los líquidos y alimentos. Los primeros, asegurándonos que se pone el espesor si así nos lo han recomendado (hay que poner espesor en todos los líquidos) y en la consistencia prescrita (néctar o puding). En cuanto a los alimentos, se tendrá que adaptar la consistencia de los alimentos según el grado de disfagia. En este punto, será importante evitar los alimentos con dobles texturas (sopa con pasta o mojar con la leche), los alimentos pegajosos (pan de molde), aquellos que se dispersan por la boca (arroz, legumbres) o los alimentos fibrosos o muy secos y duros (lechuga, frutos secos).
  5. Después de las comidas, mantener incorporada a la persona unos 20/30 minutos y realizar una cuidadosa higiene bucal para evitar que queden restos de comida.

También hace falta que se realicen ejercicios y técnicas de rehabilitación para fortalecer la musculatura de lengua, labios, mejillas que favorecerán la mejora o mantenimiento (en función de la causa de origen) de la movilidad orolingual y la deglución.

La disfagia es un trastorno que hay que abordar de manera interdisciplinaria (médico, enfermería, fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional, dietista, equipo de cocina…), pero es de vital importancia la implicación y educación sanitaria de los familiares y de la persona que lo sufre para asegurar una deglución segura y eficaz.